El teatro
isabelino engloba a todas las
obras dramáticas escritas y representadas durante el reinado de Isabel I de
Inglaterra. En Inglaterra hubo un importante desarrollo cultural, que se
manifestó en la gran cantidad de autores dramáticos, músicos, poetas y
pensadores que surgieron. Dentro de todos ellos va a resaltar la figura de
William Shakespeare. Otros autores que se destacaron en esta época fueron Lyly, Christopher Marlowe y Ben Johnson.
El gran desarrollo cultural
que se dio en Inglaterra tuvo su mayor expresión en la difusión y expansión de
los teatros populares, y el altísimo nivel de producción dramática. Las obras
eran representadas en los patios de las posadas (los corrales de comedia), pero
estos lugares no eran muy adecuados, ya que el movimiento y la actividad de los
corrales dificultaban la representación, y a su vez, en las reuniones
multitudinarias había una mayor posibilidad de contraer la peste.
Para evitar eso se construyeron a las afueras de las
ciudades unos edificios destinados exclusivamente a las representaciones. Uno de
los teatros más famosos de Londres fue el The Globe, construido en 1599 y
ubicado, como el resto, fuera de la ciudad, para evitar problemas con el
Ayuntamiento de Londres, y fue el preferido de la compañía de la que formó
parte William Shakespeare. Las obras se representaban generalmente en los meses
más cálidos, ya que una zona estaba al aire libre.
No había, prácticamente, escenografía: sólo algunos
accesorios o paneles. Los lugares en donde iba ocurriendo la obras se
describían en ella, o se pasaba un cartel que indicaba cuándo había un cambio
de espacio. Debido a ello, la forma en cómo el actor interpretaba a su
personaje, era de vital importancia.
En un principio, la condición social de los actores,
no se distinguía fácilmente de la de un vagabundo o un mendigo. El oficio de
autor dramático no estaba bien remunerado y todos los derechos sobre las obras
pasaban a poder de las empresas que las representaban. Los escritores no
disfrutaban del fruto de su trabajo, a menos que poseyeran acciones en la
compañía, como era el caso de Shakespeare.
En cuanto a los actores, todos ellos eran hombres:
las mujeres no podían actuar. En su lugar, adolescentes, o incluso nuños,
interpretaban su papel. Generalmente, los actores se reunían en grupo y eran
patrocinados por un noble.
El teatro inglés estaba basado en el teatro medieval
y en las exigencias del público. Era un teatro en donde confluyeron la
tradición popular medieval y la experiencia colectiva y social. A su vez, fue
enriquecido por el Humanismo. Gracias a esta corriente, en ésta época el hombre
pasó a ocupar el centro de todas las cosas: hubo una gran individualización.
Tras la muerte de Isabel I. en 1603, y el ascenso al
trono de Jacobo I comienza para Inglaterra un período de fuerte crisis, que
marcará el ocaso de una dinastía de los Tudor. Esto se reflejó en el teatro,
que se volvió más oscuro y siniestro.






































